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#239marzo 2021

Átomo para América Latina

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– Por favor, describa brevemente el panorama energético en América Latina.

Los países de América Latina son muy diferentes en términos de desarrollo de la infraestructura, incluidas las capacidades de generación y el sistema de transmisión de la energía eléctrica. En este sentido, se puede señalar una serie de desafíos importantes con los que deben afrontar estos países.

Uno de ellos es la dependencia de cierto tipo de energía. Actualmente, la fuente principal de generación en muchos países son las centrales hidroeléctricas. Por ejemplo, en Brasil, la participación de las centrales hidroeléctricas en la generación total de electricidad supera el 70%. Debido a eso Brasil, Costa Rica y Guatemala experimentan periódicamente problemas con el suministro de energía durante largos períodos de sequías, cuando el volumen de generación disminuye y el costo de la electricidad en el mercado aumenta significativamente.

Además, algunos países como Chile, se ven obligados a comprar cantidades importantes de energía en el exterior.

Es interesante que los países de América Latina que desarrollan energía nuclear, como Argentina, Brasil y México, planeen construir nuevas instalaciones generadoras. Brasil, en particular, está desarrollando un proyecto para completar la construcción de la unidad de potencia N°3 de la central nuclear Almirante Alvar Alberto (Angra-3), y también anunció sus intenciones de aumentar la generación nuclear hasta 10 GW.

México también ha vuelto recientemente a los planes del programa de desarrollo energético para la construcción de nuevas instalaciones nucleares (1,5 GW). A su vez, Argentina busca socios para la construcción de nuevas centrales nucleares. Sobre esta base podemos concluir que los países que ya dominan la energía nuclear la ven como una fuente de generación estable, rentable y ecológicamente amigable con el medio ambiente.

 

– ¿Cuáles son las tendencias del sector energético y qué objetivos se proponen los gobiernos de los países de la región?

El principal desafío para cualquier país en el sector energético es garantizar un suministro ininterrumpido de electricidad a bajo costo, que satisfaga las crecientes necesidades de la industria y mejore la calidad de vida de la población preservando el medio ambiente. Cada país resuelve este problema a su manera, algunos apuestan por la energía nuclear, otros por las fuentes renovables, en particular la energía eólica y solar. Estas tendencias son fuertes en Argentina, Chile, Brasil y otros países donde existen las condiciones naturales propensas para ello.

Al mismo tiempo existe un importante interés en el desarrollo de la energía nuclear en la región. Por ejemplo, Chile estuvo analizando la posibilidad de utilizar los reactores nucleares de baja potencia para las condiciones sísmicas intensas que son típicas de este país.

A su vez, el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares (ININ) de México está explorando la posibilidad de utilizar los reactores nucleares pequeños y medianos para abastecer zonas remotas y de difícil acceso en este país.

Además, el gobierno brasileño está mostrando interés en los reactores SMR (Small Modular Reactors). En particular, por invitación del Ministerio de Energía de este país, hace dos años realizamos un seminario sobre las tecnologías rusas de pequeños reactores modulares (SMR) y presentamos las ventajas que ofrecen los mismos desde el punto de vista técnico y económico.

 

– ¿Por qué el desarrollo activo de la energía nuclear puede ser la mejor solución para la región?

En mi opinión para un sistema energético estable y eficiente es necesario proporcionar una combinación óptima de diferentes tipos de generación. En este sentido, la generación nuclear tiene innegables ventajas como carga base. Al mismo tiempo, teniendo esta carga de base, se pueden desarrollar otros tipos alternativos de generación menos estables, por ejemplo, la energía solar y la eólica.

– Varios países de la región ya cuentan con muchos años de experiencia exitosa en el uso de la energía nuclear. Háblenos, por favor, sobre la historia de las centrales nucleares EMBALSE, ATUCHA (Argentina), Angra (Brasil) y Laguna Verde (México), el estado actual y sus características.

Por el momento solo tres países de América Latina tienen plantas de energía nuclear, ellos son, Argentina, Brasil y México. Al mismo tiempo la participación de la energía nuclear en estos países es extremadamente pequeña y representa solo el 2% de la generación total en México, alrededor del 3% en Brasil y aproximadamente el 4% en Argentina.

Argentina tiene tres unidades de energía nuclear en funcionamiento que son alimentadas con uranio natural, Atucha I, Atucha II y Embalse. Además, Argentina está desarrollando su propio reactor modular pequeño CAREM 25.

En Brasil hay dos unidades de potencia operativas de la central nuclear Almirante Alvar Alberto: Angra I y Angra II. Actualmente se están dando pasos activos para desarrollar el proyecto para completar la construcción de la tercera unidad de esta central. Su construcción se inició en los años 80, pero luego el proyecto fue suspendido varias veces por diversas razones y actualmente no está terminado. Ya se ha lanzado una licitación due diligence para determinar las condiciones técnicas y los costos para la finalización de esta obra. Los resultados de due diligence se presentarán a los posibles proveedores, como las grandes empresas internacionales que pueden participar en la licitación para la finalización de la construcción de Angra 3. Actualmente se analiza el modelo del contrato EPC como la principal modalidad.

En México hay una sola planta nuclear, la central Laguna Verde, que se puso en marcha funcionamiento en la década del 90’. El gobierno anunció previamente planes para su expansión, los cuales luego fueron abandonados por varios años, pero este año se volvió a incluir la generación nuclear en los planes para el desarrollo del sector energético del país. Me gustaría señalar que Rosatom proporciona el 100% de los suministros de uranio enriquecido para esta central desde hace varios años.

 

– ¿Cómo puede influir el desarrollo de la energía nuclear a las economías de los países de la región? ¿Qué beneficios adicionales recibe un país que se desarrolla en esta área?

El desarrollo de la energía nuclear, tanto para el sector energético como para no energético, puede impulsar el desarrollo económico de la región y mejorar el nivel de vida de la población local. Me gustaría señalar que la energía nuclear es una de las fuentes de energía eléctrica más económicas. Cabe destacar que cada dólar invertido en la construcción de una central nuclear aporta 4,3 dólares al PBI del país.

Ahora los países latinoamericanos están desarrollando las aplicaciones no energéticas de las tecnologías nucleares con mayor intensidad y Rosatom está dispuesta a compartir su experiencia en esta área. Específicamente en Bolivia, la Corporación Estatal Rosatom, está llevando adelante un proyecto para la construcción de un Centro de Ciencia y Tecnología Nuclear que ayudará en el desarrollo de la medicina y la ciencia nuclear en el país, además de tornar posible el uso de tecnologías nucleares en la agricultura. Por otro lado, ya hemos firmado un memorando de cooperación con la República Dominicana que sienta las bases para la asociación en el sector no energético.

La región de América Latina tiene también un mercado de medicina nuclear muy prometedor. En particular, en Brasil, Rosatom es uno de los mayores proveedores de los productos isotópicos para las necesidades del sector de la medicina nuclear. También estamos desarrollando la cooperación con Argentina y se planea una expansión de la asociación con México.

Por otro lado, recientemente hemos tenido conversaciones productivas con Guatemala y Costa Rica. Estos países también planean comenzar a trabajar en la creación de un marco legal que haga posible el uso de la tecnología nuclear para las áreas de la salud y la agricultura.

Me gustaría señalar que además el uso no energético de las tecnologías nucleares puede favorecer la economía de la región y el nivel de vida de las personas. Por ejemplo, el tratamiento de los productos agrícolas con radiación puede prolongar su vida útil, y como resultado de ello, las empresas locales pueden exportar más productos y recibir mayores ganancias, lo que significa una mayor recaudación de impuestos para el gobierno.

Además, el desarrollo del sector nuclear contribuye a la creación de nuevos puestos de trabajo y al aumento del nivel de educación de la población local.

 

– Además de la energía nuclear, ¿qué otras tecnologías nucleares ya se están desarrollando o pueden estar desarrollándose en el futuro en los países de la región?

Como comenté anteriormente, vemos perspectivas de cooperación en el área de la medicina nuclear y la agricultura, principalmente en la aplicación de las tecnologías de radiación para el procesamiento de productos. Rosatom ya tiene una experiencia significativa de trabajo con los países de América Latina. Por ejemplo, en su momento, suministramos instalaciones de irradiación a Cuba, Ecuador y Perú donde las mismas se encuentran en funcionamiento, y ahora se analiza la posibilidad de su modernización.

Además, se están llevando adelante las negociaciones con inversores privados sobre la posibilidad de la creación de empresas conjuntas para la construcción de los centros de irradiación de productos agrícolas y la esterilización de productos medicinales en Brasil y México.

 

– ¿Qué ofrece Rosatom a sus socios en la región? Por favor, cuéntenos acerca de las áreas de cooperación que se están implementando hoy o que están previstas para su implementación en un futuro cercano.

Uno de los proyectos clave de la Corporación Estatal de Energía Atómica de Rusia Rosatom en América Latina es la construcción del Centro de Investigación y Desarrollo en Tecnología Nuclear en la ciudad de El Alto, en Bolivia. Esta es la instalación nuclear con la ubicación más alta del mundo, a una altitud de 4.000 metros sobre el nivel del mar. La implementación de este proyecto llevará la medicina local a un nuevo nivel. Además, el proyecto hará una contribución significativa en el desarrollo de la infraestructura urbana y creará alrededor de 500 nuevos puestos de trabajo altamente calificados para los residentes de El Alto y La Paz.

En el futuro, con la ampliación de las funciones del centro, el proyecto también ayudará a brindar a la población local una dieta saludable y garantizar la seguridad alimentaria de la región. Este proyecto es una importante referencia para nosotros en la región, y ya notamos el interés en este tipo de proyectos que demuestran los países vecinos.

Por otra parte, planeamos ampliar nuestra cooperación con Brasil en el suministro de productos isotópicos. En este sentido, próximamente se firmará un contrato para el suministro de nuevos tipos de isótopos, como lutecio y actinio. Además, en Brasil, participamos regularmente en licitaciones para el suministro de productos de uranio y ya hace cuatro años suministramos el uranio natural para la producción del combustible nuclear para las centrales nucleares del país.

También vemos importantes perspectivas de cooperación en el ciclo del combustible nuclear con Argentina.

Trabajamos con varios países de América Latina y con algunos ya estamos dando los primeros pasos en el desarrollo de la cooperación. Si hay interés de parte de los socios, firmamos memorandos de cooperación que definen las áreas específicas a desarrollar en conjunto. Luego se crean los grupos de trabajo para la preparación de los acuerdos intergubernamentales con los cuales se puede formar una base legislativa para la implementación de los proyectos más grandes en el campo del desarrollo de la energía atómica y otras tecnologías nucleares.

 

– ¿Cuáles son las actividades del centro regional? Cuéntenos, por favor, sobre sus proyectos, planes y objetivos actuales.

Nuestro principal objetivo es la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio para ROSATOM en Latinoamérica, además, prestamos apoyo en los proyectos actuales en la etapa de implementación y ayudamos en el crecimiento de los ingresos y la cartera de pedidos de la Corporación Rosatom. Tratamos de estar más cerca de nuestros clientes, sentir sus necesidades y ayudarlos en la resolución de los problemas atípicos.

Para cumplir con estas tareas, realizamos periódicamente reuniones de negocios, hacemos estudios del mercado, preparamos propuestas, incluidas las de compras, fusiones y Joint Ventures con otras empresas. Además, ofrecemos comunicación y brindamos información sobre los productos y servicios de las empresas de la Corporación Rosatom, analizamos cómo se pueden introducir mejor en el mercado local, qué tan competitivas son y cómo hacerlas más interesantes para la determinada región.

Por supuesto, al hacer negocios en América Latina, dedicamos una cantidad considerable de tiempo y dinero para los proyectos de la responsabilidad social. En particular, estamos implementando varios grandes proyectos en Brasil en esta área.

Desde 2021 trabajamos en cooperación con el Instituto Vida Livre, que es una organización brasileña sin fines de lucro dedicada al rescate y rehabilitación de animales afectados por el tráfico ilegal de la fauna silvestre, la caza, los accidentes y otras actividades humanas en su hábitat.

Además, en 2020, en plena pandemia, el centro regional de Rosatom brindó apoyo al movimiento social de vecinos de una de las zonas más pobres de Río de Janeiro, Cidade de Deus, Frente CDD, y al grupo artístico local Os Arteiros. Realizamos un evento social en conjunto, en el que más de 300 familias necesitadas recibieron alimentos y equipo de protección personal para combatir la propagación del coronavirus. Y en octubre, en el marco de esta alianza, se representó la obra teatral «Amores» con la participación de niños de las familias pobres.

Para Rosatom es de gran importancia formar especialistas altamente calificados que ayudarán al desarrollo de la industria en el futuro, y por eso apoyamos a las universidades especializadas de Rusia en su trabajo de cooperación con las universidades de América Latina para atraer a los estudiantes extranjeros para estudiar en Rusia. Específicamente, en 2020, la principal universidad de la Corporación Estatal Rosatom, la Universidad Nacional de Investigaciones Nucleares MEPhI y el Instituto Brasileño de Investigaciones Energéticas y Nucleares (IPEN) firmaron un memorando de entendimiento sobre la cooperación en la implementación de investigaciones y programas educativos en conjunto.